La Tele deslumbró con una transmisión sin precedentes.

La noche del pasado miércoles podría definirse con un inocente juego de palabras, ya que todos los ojos estuvieron puestos en los
Iris. Los premios de Sábado Show fueron televisados por primera vez –vaya sorpresa, por la pantalla del 12-, en vivo desde el Parque de Exposiciones del LATU. La transmisión contó con una especie de alfombra roja del subdesarrollo, por la que desfilaron las celebrities locales, conducida por Christian Font y Manu Da Silveira, que duró alrededor de 20 minutos, dándole lugar enseguida a la solemne premiación que contó con Vic Rodríguez y Rafa Villanueva como maestros de ceremonia, y al Piñe como el más galardonado.
LA TRANSMISIÓNLa televisación de la entrega de premios estuvo notoriamente inspirada en los
Martín Fierro, lo que se pudo percibir en la “alfombra roja”, la estructura de la fiesta en general, el perfil de la conducción, la escenografía, los gráficos, los tapes, criterios en elegir a algunos ganadores, y la elección de la mejor vestida de la noche (que la armaron bastante más prolija que en los
Martín Fierro originales). De todas formas, más allá de las similitudes, nadie se puede quejar de un evento que realmente sorprendió de una forma muy grata a todos los invitados, de los cuales la gran mayoría había asistido a la paupérrima entrega de los
Premios Tabaré en ese mismo lugar, y fueron absolutamente antagónicas entre sí. La fiesta de los
Iris fue deslumbrante en su realización, con una escenografía impactante, la utilización de ocho cámaras en el salón, cuidadosamente decorado para la ocasión, y muy atractivo desde lo visual para quien disfrutara la fiesta en su casa; los televidentes tuvieron la posibilidad de ser partícipes, porque la premiación contó con los elementos suficientes para que quien la estuviera siguiendo por tv no tuviera la mínima intención de cambiar de canal (como pasa en los densos
Premios Florencio, las
Campana de Oro, y por supuesto, en los
Tabaré). Un trabajo muy digno para el que no hay que escatimar congratulaciones hacia los responsables de la organización de una noche que no parecía uruguaya, puntualmente porque los principales invitados en faltar –que son omnipresentes en todas las transmisiones yoruguas-, fueron los problemas de audio, los errores en tapes, los furcios en la conducción, la precariedad de la escenografía y gráfica, que brillaron por su ausencia.
RED CARPETLa alfombra roja se colmó de celebridades tercermundistas, pero también para sorpresa de todos, la mayoría tuvo una decente preocupación de arribar al LATU al menos vestida medianamente de gala y producida. Al parecer, cuando nuestros comunicadores saben que se va a televisar, se preocupan por la imagen, a diferencia de la mayoría de eventos, que caen como quien fuera a la playa. El concurso de la “más elegante de la noche”, un certamen digresivo que tenía lugar cuando se iba o se volvía de la tanda (idea made in
Premios Martín Fierro), lo ganó Clarita Berenbau… Supongo que Pablo Suárez y compañía sabrán por qué había que darle para adelante a esta chica, pero el ojo de quien escribe no puede dejar de destacar a Patricia Wolf que estaba divina como siempre, igual que Flavia Pintos, y también –por supuesto en un target muy, muy lejano- la señora Cristina Morán, con el glamour y simpatía que la caracterizan siempre.
LOS QUE FUERON… Y LOS QUE NOLa gran noche de la cultura uruguaya supo tener como protagonista a Belén Francese, que no sólo estuvo sentada en una de las mesas principales sino que también se dio el lujo de entregar el premio a mejor programa de entretenimiento en radio –con rima dedicada a Omar Gutiérrez incluida-. Belén llamó la atención de todos los presentes con su particular carisma y simpatía, mientras repartía sus maravillosos CDS de “música” para autopromocionarse, y también llamó la atención por ser una de las invitadas en liderar el ranking etílico de la noche (seguida por Marcel Daset). Pamela David también se hizo notar (como para no notarse…) apenas arribó al salón, convocada por Luis Ventura, que participó una vez más de la velada, aunque esta vez con el plus de estar nominado en una categoría. De Argentina, también contamos con la presencia del genial Roberto Peña, que con una humildad admirable, fue un uruguayo más de la noche del espectáculo nacional. Mientras estos personajes fueron de los primeros en anunciar su presencia, hubo varias ausencias evidentes en la noche. Las principales faltas que se sintieron pronunciadamente fueron la de Cacho de la Cruz, Julio Alonso, Laura Martínez, y Maxi de la Cruz (éste último no pudo venir por estar actuando en la obra de Pachano a la misma hora). Estos popes televisivos no fueron los únicos en darse el lujo de preferir quedarse en la casa comiendo milanesas mirando la entrega por tv, porque Blanca Rodríguez, Jorge Traverso, y Humberto De Vargas, de Canal 10, tampoco ocuparon su lugar en la mesa. Suele ocurrir que las ausencias que más marcan la pantalla son las de aquellos que ganan un premio y no están para recibirlo, ya que se produce un vacío muy difícil de llenar. Fue lo que sucedió con el Toto da Silveira (que ya estaba en Sudáfrica y subió Manuela en su lugar), Álvaro Brechner (que está en España), Emiliano Cotelo, y la gente de La Vela Puerca. Otros, por su parte, manifestaron explícitamente que no asistirían a la fiesta como Joel Rosenberg y el elenco de
No Toquen Nada. El que desconcertó con su ausencia fue Orlando Petinatti, que solía ir cuando se organizaban en el Salón Riviera, pero en esta oportunidad no se apareció, y desconcertó aún más cuando Victoria Rodríguez dio a conocer los motivos del faltazo del licenciado: “Peti no pudo venir porque está preparando el nuevo programa…” Vaya uno a saber qué estaba haciendo para su programa Petinatti un Miércoles a las diez de la noche… Hablando de los que fueron y los que no, quiero mencionar a Rody Silva, aunque no sé muy bien dentro de cuál grupo porque estoy seguro de haberlo visto merodeando por todo el salón a lo largo de la noche, pero Victoria le mandó un emotivo saludo como si Rody estuviera mirando la fiesta por el televisor del Pereyra Rossell…
GANADORES Y PERDEDORESEl criterio utilizado para elegir a los ganadores fue muy curioso, y en muchos casos, indescifrable. No voy a caer en el facilismo de decir que el 12 ganó más premios porque era el canal que transmitía y por ser el canal vinculado al diario que lo organiza, porque sería hablar pavadas para desprestigiar sin argumentos sólidos (como hace
Bendita Tv), dado que si el hecho que Teledoce gane la mayor cantidad de premios fuera la prioridad, no hubiera perdido
Cámara Testigo por ejemplo, que fue una de las grandes injusticias de la premiación. Seguramente si hubiese existido real simpatía por La Tele, tampoco hubiera perdido
Bien Despiertos, un excelente magazine que se sacó del aire y tenía su última oportunidad de ser premiado. Si hablamos de premios injustos, no podemos dejar de aludir a la derrota de un programa como
En la Mira, que perdió la pulseada ante
Código País, habiendo sido el único programa periodístico de televisión que analizó críticamente la campaña electoral, y le hizo frente a los entrevistados que tenía adelante, además de elaborar extraordinarios informes. Una pena. También fue peculiar el caso del mejor noticiero, que son pocas las veces que se duda de que
Subrayado sea el mejor a nivel visual, profesional, y técnico; y sin embargo fue
Telemundo el elegido por el jurado… En las premiaciones de radio también hubo un premio que hizo ruido, fue el caso de Daina Rodríguez, una mujer que poca gente conoce y menos todavía escucha su programa, y le ganó al gran Gustavo Rey, quien de todas maneras, pudo subir al escenario a recibir su premio a mejor magazine, a diferencia de varios presentes, que se alejaron del Latu definiéndose como los grandes perdedores de la noche. Así ocurrió con las
consentidas, que asistían como grandes candidatas a llevarse el
Iris a mejor magazine en radio, además de contar con nominaciones en conducción en radio y también otras dos en televisión, y se fueron con las manos absolutamente vacías… Luis Alberto Carballo fue otro que aspiraba a tres premios
Iris en total, y se retiró sin poder siquiera ver un premio de cerca. Igual como consuelo podríamos decir que no hay que ponerse mal porque consagrarse como los grandes perdedores de la noche también es un mérito: de 800 invitados, sólo las
Consentidas y Carballo alcanzaron ese título.
PIÑE DORADONo puedo evitar manifestar mi descontento con la victoria de Jorge Piñeyrúa en el
Iris de Oro. Seguramente mi descontento no es tal como el de Martín Sarthou o Victoria Rodríguez, pero aún así sigue siendo bastante significativo. Propongo un breve repaso por el 2009 del Piñe: Participa de un programa de muy buen nivel, pero que levantan sobre la mitad del año, dedica una hora y media semanal a leer un guión preparado por la producción de
Bendita Tv, y habla sandeces en un programa de radio. Nadie se va a atrever siquiera a vacilar en afirmar que hablamos de un chico híper carismático, querido por el ambiente y por la gente, con un gran potencial, pero consideramos muy humildemente que el potencial aún no fue explotado lo suficiente como para alcanzar semejante reconocimiento. Al darle al Piñe un
Iris de Oro en este momento de su carrera, se deja planteada una meta bastante mediocre, de lo que tendría que ser el límite de la superación artística… Bastante desatinado, y más aún cuando en la conducción competía Maxi de la Cruz, que tuvo un año brillante tras despegarse de su padre, lograr subir el rating de
Telemental convirtiéndolo en un éxito, ser la cara de la ambiciosa producción
El Casting de la Tele Uruguay, y romperla en el teatro y en la tv argentina. El
Iris de Oro se torna más injusto aún cuando se tiene en cuenta que
Mal Día para Pescar era una sólida candidata, ya que había arrasado en los premios de cine, y un reconocimiento mayor hubiera servido para fomentar la industria cinematográfica en nuestro país. Habiendo tanta gente para ganarlo… Sobra decir que lo planteado es sin ánimos de ofender, sólo creemos que todavía no era el momento de premiar de esta forma al Piñe, y estamos convencidos que él mismo pensó lo mismo…
EL AFTER IRISTerminada la ceremonia, el elenco de
Terapia de Pareja, junto a Francese y Roberto Peña, se fueron a festejar al VIP de
Azabache, donde prolongaron la celebración varias horas más. El Piñe también se fue a reventar la noche con amigos, para brindar poe la mejor noche de su vida profesional. El conductor de
Bendita Tv hizo también extensivo su jolgorio hasta la grabación de su programa el viernes, que en lugar de mostrarse agradecidos, destilaron veneno sin piedad en contra de los premios de El País.
LOS QUE SÍ>El reconocimiento a la trayectoria de Cristina Morán fue uno de los momentos más emocionantes que se vieron en la televisión en los últimos años, ¡bien merecido!
>Rafa Villanueva supo dejar su desparpajo de lado para ponerse a la altura de una conducción en una transmisión de estas exigencias, ¡muy buen trabajo!
>Miguel Bardesio fue el principal responsable de la organización de la noche de los premios, merecido aplauso para él, y a la gente que organizó semejante velada.
>Los invitados que suelen merodear de mesa en mesa y hablar a los gritos durante todas las ceremonias se comportaron y ubicaron bastante bien, se ve que sólo lo hacen en los
Tabaré por no dar más del aburrimiento.
>La gente de El País también hizo bien en evitar el discurso de algún directivo explicándonos la importancia de esta premiación, ¡otro acierto!
LOS QUE NO…> La madre de Álvaro Brechner hablando por diez minutos.
> Victoria Rodríguez interrumpiendo y rezongando a todo el mundo.
> La elección de la más elegante.
> Verónica D’Andrea sin agradecerle a sus compañeros del programa.
> Abigaíl Pereyra queriendo figurar.
> La que subió a recibir el premio por Blanca Rodríguez agradeciéndole por demostrar que las mujeres también pueden ser inteligentes.
> El Piñe sin mencionar a Claudia Fernández.
> Rafa Villanueva pidiendo que se hagan en otra pantalla el año próximo así los premios “se democratizan” y “se dejan de estupideces”.