26 agosto 2009

NOS QUEDAMOS SIN COMPAÑÍA...

Anoche se despidieron las Malas Compañías...


Anoche alrededor de las 23hs dio comienzo el último y emotivo final de Malas Compañías, un ciclo que no merecía tan abrupto desenlace. Malas Compañías llegó un 6 de Enero para desafiar al calor, el bajo encendido, el feriado, la difícil competencia, los pocos temas para hablar en un verano totalmente chato, y antecesores nada alentadores como La Culpa es Nuestra y Mundo Cruel, que con perfiles similares habían fracasado en ese mismo horario. Sin embargo, ese Día de Reyes desembarcó a la pantalla de Saeta el programa que se convirtió en el oasis televisivo rápidamente en un verano prácticamente nulo en materia de producción nacional (ver Cámara Telemedios con el elenco en el estreno).

En el programa al Piñe se lo veía muy desenvuelto en la conducción, y los panelistas se consolidaban definitivamente después de Mundo Cruel; Patricia inundaba la pantalla con su belleza y acotaciones, y Diego se ganaba la simpatía de todos los televidentes, mientras el panelista invitado lograba aportar siempre algo distinto en cada emisión. Malas Compañías tuvo el mérito que sin innovar básicamente nada, alcanzaban un resultado realmente efectivo. El esquema del ciclo comprendía de un informe semanal con imágenes de archivo que alcanzaban tranquilamente el nivel de Bendita Tv y más también, instancias interactivas con la audiencia, originales móviles a cargo de Diego, un 'pasando revista' (que lo hizo por primera vez Castelo, no Tortonese como dicen en otros blogs...) bien logrado por parte de Patricia, y el espacio de Romina 'Tomá Barney' González, que por más que la chica nunca resultó convincente en sus diálogos, era el momento con el que más se enganchaba la audiencia. Desde lo visual el programa ofrecía escenografía y gráficos satisfactorios, que ya daban la señal que si bien se promocionaba como programa estival, la idea era quedarse mucho tiempo más si el rating acompañaba, y de hecho, así fue aunque no precisamente por el espacio de Romina ni por la agradable escenografía, sino que la buena onda y química que se percibió en el equipo desde un primer momento fue lo que mantuvo al programa con buenas mediciones, acompañado por guiones bien armados a cargo de De Pauli que permitía que el elenco se luciera siempre con comentarios ocurrentes y remates exactos.

Desafortunadamente, Malas Compañías tuvo que enfrentarse a distintos obstáculos que llevaron a desestabilizar el ciclo y que perdiera identidad, lo que terminó con el programa en sí. Después de ser una propuesta exitosa los primeros cuatro meses del año, llegó el primer conflicto: el enfrentamiento con Tinelli. Para sorpresa de varios, éste fue el obstáculo que superaron con mayor facilidad, el público no abandonó el programa, Victoria les dejaba un sólido piso para arrancar, y reforzaron los platos fuertes del ciclo saliendo airosos, hasta que el problema vino por otro lado: lograr mantener el formato. Malas Compañías pasó de ser la apuesta más fuerte del horario central de los martes, a ser un programa lateral que comenzaba a las 23hs, reduciendo su duración a una hora, lo que generó que omitieran secciones atractivas del programa, entre ellas el espacio de Romina que tampoco podía seguir por el horario y por no encontrarle la vuelta para mantenerlo. A esto se le sumó que tuvieron que comenzar a repetir invitados, y el ciclo pasó a tal segundo plano que se podía percibir que los guiones y el nivel de los informes ya no recibían la misma atención que antes en el momento de su elaboración. Fue así como el ciclo intentó tomar otro rumbo y trajo a Sergio Puglia como panelista fijo, que si bien lo bancamos a muerte desde este blog, Puglia nunca encontró su lugar en el programa, un miembro más acorde al resto del equipo hubiese funcionado mejor como podía ser Fito Galli, Abigaíl (nunca mejor usada la palabra 'miembro'), o incluso Daniel Alejandro con un espacio de espectáculos. La omisión del panelista invitado también le restó al programa, y las preguntas del verdad-mentira al invitado de turno resultaron muy poco convocantes (eso es para dejárselo a las Consentidas...). Malas Compañías también recurrió al facilismo al que acuden todos los programas cuando los niveles de audiencia dejan de acompañar: más sexo y chabacanería. De esta manera, incluyeron a una sexóloga (una rubia muy fuerte pero con menos credibilidad para hablar de sexo que la Enana Feudale) que traía strippers y juguetes sexuales, entre otras genialidades como hacía Carballo los sábados a la noche con Villalba, tirando por la borda el poco público familiar que le quedaba que había conquistado a comienzos de año; además de recurrir también a la olvidable y trillada Cámara Express.

Lastimosamente, Canal 10 en lugar de comenzar a cuidar sus producciones nacionales, se empezó a desesperar porque se le terminaba Victoria, y así estrenó a las apuradas Hijos del Monte a mediados de Junio, intercambiando el lugar en la grilla con Victoria como tres veces, haciendo que el programa que antecedía a Malas Compañías fuera uno distinto cada dos semanas, naturalmente con ratings cada vez menores ya que los televidentes castigaron a Saeta por esos improvisados cambios de horario, y como si fuera poco con un horario de inicio cada vez posterior que llegó a ser en varias oportunidades casi sobre la medianoche. En estas últimas semanas, a Malas Compañías la antecedía Hijos del Monte, que va después de Sacrilegio (o algo así), los dos fracasos más grandes con los que cuenta nuestra tv en prime time, y seguía empezando sobre las 23.30hs, y para colmo, ahora también competía contra CQC en el mismo horario, otro ciclo con el que compartía público. Y así, difícil poder repuntar si el canal no te da una mano, que se la pudo haber dado moviéndolo los viernes a las 21hs en su momento (día en el que se recuperó La Culpa es Nuestra en el 2007), donde no hubieran perdido el público familiar, no hubieran tenido competencia fuerte porque ese día no se emite Valientes, y hubieran estirado Victoria unas semanas más al restarle un capítulo por semana...

Se despidieron un 25 de Agosto, feriado al igual que el día del estreno, mostrando lo mejor del ciclo (de donde realmente había mucho para rescatar en sólo 8 meses de permanencia), un clip final muy divertido (lástima los errores de montaje en la edición), y sobre el final todos se despidieron en un homenaje a Decalegrón (que ya habían hecho pero vale igual...). Les dejamos el video con el clip y la despedida, pero no sin antes insistir en que lamento mucho el levantamiento de un programa que consideraba entre lo mejor de producción nacional este año, creo que a la tv le hacía falta (o ahora le hace falta) un programa como Malas Compañías, y lamento aún más que el canal no lo haya cuidado como merecía.

3 comentarios:

Martin dijo...

El programa era malo, y nada convincente, era una remada absolutamente sólo del Piñe, que con ese grupo navegaba hacia la deriva, Gonzalez pobrícimos, aturdía, apenas podía con las notas, y en una ocasión su torpeza hizo hasta que la nota fracasara, directamente que no existiera, acabando en un hospital, realmente eso fue lo más gracioso que hizo y fue involuntario, gracioso por lo grotesco. Wolf, Wolf es demasiado limitada, la chiquita era imbancable, sin gracia ni naturalidad alguna, decía sus parlamentos mal, y que no se animaran a sacarla de alli porque quedaba en blanco, y el cambio por Puglia ni se entendio. Total que fue eso Piñe remándola sólo contra el resto, y al final pasó lo que tenía que pasar, con esa tripulación, naufragó sin remedio. En cuanto a los informes, salvo contados casos fueron bastante malos, por no decir pésimos, no hay nada más triste que algo que pretende ser gracioso y no lo es, éste Malas Companías por lo pobrícismo sólo es comparable a Telemental, aunque claro lo del 12, ni siquiera tuvieron la simpatía del Piñe como para poder rescatar algo.

Mirtha Liban dijo...

Me parece que Canal 10 cada vez que se le tambalea un programa apela a alguna figura de la casa y se sigue equivocando. Puglia no era para el perfil del programa y lo probó: parecía el tío choto que aporta comentarios en una reunión de jóvenes donde no fue invitado. Incluso Puglia está desnorteado en su propio programa Puglia Invita, donde pretende ser el gran entrevistador de la televisión uruguaya y en plena discusión de un tema importante en la mesa hace una pausa y mete un chivo sobre yerba o alguna porquería, en lugar de hacerlo en otro momento. Es patético, se confundió con Chichita. Wolf no sirve ni para insinuar sus tetitas, pero por algo es la novia del intocable Danilo Jr. Y el Piñe solo no da para remar cuando de arriba ya te pusieron la lápida. Cuando arriman a Puglia a "reforzar" un proyecto, es el principio del fin...

Catalina Beltran dijo...

El programa estaba bien guiado por el Piñe,pero luego al sacar a Romina y poner a Puglia se desbarranco.Su perfil no da para ese programa ni para ningún otro, Es una persona que
no lleva gente.
Es una lastima que lo hallan sacado,
si bien el programa que viene,en otras temporadas fue bueno. Claro porque Traverso es un señor periodista.